- ¿Damian?, pregunte, ¿como es posible que nos encontremos con él, justo ahora?.
- Si, Abel, regresemos, no quiero verlo, seguro vendrá a saludarme y no se que pueda pasar, respondió Vivi.
- ¡NO!, Viviana, tienes que superar tu miedo por Damian, la historia que me contaste, tuvo su lugar hace muchos años, no puedes seguir atándote a los recuerdos y menos aun si son recuerdos que terminaran ahogándote en tus pesares.
- No puedo Abel, entiéndelo, regresemos, me dijo.
Y era obvio que no tenia la mas mínima intención de ir a darle cara a Damian, de ir a limpiar o por lo menos superar la humillación sentimental con la que fue obligada a vivir estos años, no podía creer que ella estuviera aun dispuesta a derramar mas lágrimas y destrozar su corazón hasta hacerlo polvo, tan solo por mantener viva la fantasía de que él volvería a decirle que sea su novia, que él volvería a llevarla a ese bosque encantado que ella tanto amaba, que apagaría una vez mas las luces de la casa y tomaría vuelo en el viaje que ella tanto adoraba, que él regresaría a enmendar su error; error que estoy seguro, no tiene ni la mas mínima intención de enmendar y aun mas seguro, que ella solo correrá en dirección opuesta a pesar que su corazón le pida que vaya a verlo solo una vez más, para volver a recordar a Damian, ese Damian que la dejo con el sabor a cariño en los labios, ese Damian que le enseño como amar, pero no como ser amada, ese Damian que destruyo su ilusión de niña, entregada al amor falaz de un maldito estafador.
Corrí tras de ella y podía sentir las miradas de la gente en mi espalda, tan hostiles, que algunas trepaban por mis hombros, tratando de llegar a mis oídos, para poder gritarme las barbaridades que seguro estos pensaban contra mi, sentía que nos miraba como si fuésemos un espectáculo andante, una obra teatral sacada del mas típico de los dramaturgos y mas aun Arequipeño. Suponíamos en la gente, la mas típica historia de amor, en la que él bandido sentimental, ha cometido un error gravisimo en su treta por conquistar a la chica, que tan solo atino a salir corriendo despavorida del lugar por dolor y vergüenza. Y que sin mayor sorpresa, el bandido trato de atajar o en este caso comenzó a perseguir y que como era de esperar, alcanzaría para tan solo abrazar y recibir una bofetada de lágrimas y dolor, que tan solo terminaría por abrazarlo y colmarlo una vez mas de pasión.
- Viviana, ¿Por qué huyes?, no le tengas miedo a ese idiota; ¡Vamos!.
- Abel, gracias por ayudarme con esto, pero no creo que pueda pasar por ahí y hacer como que nada pasa, porque es obvio y lo sabes muy bien, " Algo pasa ".
- Si, lo se Vivi, pero creo que es una mejor idea el que lo afrontes ahora. Sea cual sea el resultado, yo te voy a ayudar. Si las cosas salen mal, daré termino y saldremos de ahí lo mas rápido posible. Lo único que quiero, es que no sufras por un patán arrogante que te encuentras en la calle y tengas que ser tu, la que desvié camino, cuando debe ser él y toda la gente de la acera, la que desvié camino para ti.
- Dios mio, Abel, ¿No lo entiendes, verdad?, sufriré de todas formas, no porque vengas a decirme que me ayudaras y harás una hazaña heroica y podrás sacarme del lugar como si fueras una especie de super héroe universitario, quiere decir que voy superar todo esto. Es mas, lo único que voy a conseguir, es abrir la herida que poco a poco e conseguido cuidar para que cicatrice. No todo funciona como lo piensas en tu cabeza, Abel, entérate de eso.
Y fueron estas ultimas palabras, las mas hirientes que había escuchado salir hasta ahora de su tan amada boca. ¿ Cómo es posible?, que después de haber escuchado toda su historia, que para mi no es nada mas que otra tonta historia de amor en la que el tipo enamora a la niña, hace lo quiere con ella y un día como era de esperar, llega con cara triste y le dice " lo siento, pero todo a acabo"; haya dicho: No todo funciona como lo piensas en tu cabeza, ABEL, ENTÉRATE DE ESO. Dios, ¿cómo pude si quiera quedarme a escucharla?, ¿Cómo pude siquiera pensar que ella era genial?, no es mas que otra tonta chica con lindos rasgos y cuerpo ejercitado, que yo simplemente idealice y definí como: Una chica increíblemente bella, de inmaculada inteligencia y suspicaz astucia. Por Dios, no puedo creer lo ingenuo que fui y que soy, porque aun sigo aquí parado, mirando como se siente tan segura de expectorar estas podridas y mal olientes palabras de lo mas profundo de su ser, que solo da cabida a pensar que esta podrida desde el alma. Pero bueno, supongo que algo he de aprender y espero no volver a errar en mi juicio, al dar facultades extraordinarias a mujer ( siendo generoso con las palabras ) tan ordinaria y obtusa.
Lo que acabas de decir, ¿ lo haz dicho de corazón, Viviana?, pregunte - diciendo esto, solo para darle la ultima oportunidad o quizá para darme la ultima oportunidad, ¿quien sabe?, podría matarla en pensamientos, pero se que regresando a la realidad ella terminara calmando mis demonios y saturando de alegría y cariño mi pequeño corazón - No Abel, no lo dije de corazón, no podría mentir así, pero me haces decir esas cosas, presionándome para hacer lo que tu piensas, entiende que no todo lo que piensas es correcto, no eres dueño de la verdad y mucho menos de los pensamientos de las personas. Discúlpame, si te hice sentir mal de alguna forma, es solo que me sacas de mis casillas.
Maldita Viviana, pensé, solo tu puedes hacerme pasar del odio al amor en tan solo un comentario, hacer que borre de mi mente toda la maldad pensada, darle vuelta a mis emociones como si fuera un cassette y dependiera de tu capricho saber que lado escucharas ahora, si A o B y no poder hacer nada, mas que esperar los deseos de tu persona y saber como van a sonar ahora los latidos de mi corazón.
- Bueno, vámonos Abel, me dijo Vivi, con voz baja y algo dolida.
- Esta bien, demos la vuelta al parque, lo siento por esto, solo quería dar una vuelta contigo, respondí.
- Lo se Abel, no es tu culpa encontrarnos con Damian.
- Ok. respondí, aunque todavía me quedaba el mal sabor de tener que bordear el parque solo por la presencia de este infeliz. Hay cosas a las que supongo tendré que acostumbrarme o solucionar si pretendo algo con Viviana.
Íbamos caminando al rededor del parque, era un espacio bastante grande, con muchos arboles viejos y encorvados, llenos de hojas secas que se enredaban entre si como si pretendieran abrazarse unos a los otros o como si el peso de todas las aves que en ellos se posaron hubiera derrotado a tremendos colosos llenos de ramas y hojas, por el paso del frío y rudo aire que siempre soplaba en las noches por la bella ciudad en donde vivimos. Tome la mano de Viviana y caminamos por el pasto, parecía una interminable alfombra verde llena de palillos y flores, con algunos arbusto altos y otros pequeños, en los que pensaba podía quedar atrapado con Viviana en fin de abrazarla hasta que alguien nos sacara. Seguimos nuestro paso por el parque hasta dar con un camino de piedras, piedras que parecían traídas de un río, pues eran perfectamente circulares y con unos brillos y texturas peculiares, tan peculiares que nos quedamos unos minutos inspeccionando lo maravilloso de sus colores y lo suave de sus contornos, era extraño, Viviana quedaba asombrada ante los colores que destellaban de las piedras y yo quedaba seducido por la suavidad de su textura, semejante a la piel humana. Satisfechos por lo visto continuamos el paseo hasta llegar al centro del parque, en el había una especie de estrado, algo colonial, con detalles en sillar y dibujos referentes al escudo de la ciudad, tendría la altura de un niño pequeño y una especie de asientos al rededor del mismo ( me pregunto si algunas vez vendré a ver algún tipo de obra en este parque). Viviana parecía recordar algo del estrado y comenzó a dar vueltas al rededor del mismo, hasta que termino por subir sobre él. Parecía que ella alguna vez interpreto una obra teatral o por lo menos eso hubiese querido hacer, pues parecía muy feliz de estar ahí arriba y yo encantado de estar aquí abajo, hubiese quedado la noche entera mirando como Viviana jugaba a ser la actriz que por mucho se llevaba el sustantivo, mis palmas y por poco mis besos, pero fue al final el pasar del frío viento el que la hizo bajar y bordear mi espalda con su brazo, mientras yo pasaba el mio por sus hombros. Parecía un paseo sin fin, estábamos los dos ahí en medio del parque tan solos como el viento que bailaba sobre el estrado, haciendo pequeños remolinos de aire con los palillos y hojas secas que caían de los arboles, era una noche que estoy seguro nunca había vivido y que esperaba Viviana tampoco, quería que ella estuviera disfrutando en igual grado, la felicidad de estar paseando. Y precisamente eso parecía, ella me miraba con los ojos ya calmos de lágrimas y un poco de ilusión, parecía que por lo menos estaba disfrutando del momento sin recordar que alguna vez estuvo así con Damian y yo deseaba que fuera así eternamente. Le sugerí que siguiéramos caminando unos minutos más y ella contenta respondió que si, no podía estar mas feliz, ella estaba de acuerdo y gustosa de pasear mas tiempo conmigo, de rodear mi espalda con su brazo y dejar que mi brazo abrigue sus hombros, era el sentimiento mas intenso que había acogido dentro de mi hasta ahora y seguro era ese mismo al que siempre me negué a sentirlo.
Ya apunto de salir del parque para poder acompañar finalmente a Viviana a tomar su Bus, vi una silueta que reconocería ya en cualquier parte esta ciudad, era la silueta de un lagarto reptante arrastrando su burdo cuerpo a través de la la acera del parque, dejando una estela de mal humor y asustando a los transeúntes con su cara de pocos amigos, y pocos por que eso mismo es lo que produce su rostro.
- Hola, Percy, dijo Viviana.
- ¿Viviana, que haces aun por aquí?, debiste estar en casa hace muchas horas, respondió Percy.
- Si, lo se, pero me quede conversando con Abel y ahora me esta acompañando a tomar el bus, dijo Vivi. Y se hizo obvio lo mal que le cayó a Percy, escuchar eso.
- Si pues, sigues con este tipo, respondió Percy.
- Cálmate Percy, no vayas a armar otra escena como en la universidad.
- No, no te preocupes, ese problema que llevas colgado del cuello es, tu problema, no tengo por que molestarme. PROBLEMA, pensé, este lagarto ridículo me ha llamado, ¿Problema?, Dios, creo que este nefasto no se ha dado cuenta aun del concepto que deben tener sus padres, primos, tíos, hermana y mi persona sobre él.
- Cállate Percy, que tu comentario no pretende lo que dices, responde Vivi. Siempre ella con el comentario justo y preciso para calmar al animal que tiene por hermano.
Cuando de pronto los tres escuchamos una voz que para mi era absolutamente desconocida, pero para Percy y Viviana fue como escuchar al mismo demonio en sus espaldas.
- ¿Vivi, Percy?, que sorpresa, ¿Qué hacen por aquí tan tarde?
- Damian, dijo Percy. Y fue una reacción en cadena la que produjo este tipo, Viviana quedo pasmada y sin poder hablar apenas escucho la voz de Damian, Percy calmo su cólera contra mi y parece que ahora estaba a la defensiva por la llegada de Damian y yo solo sentía que debía hacer desaparecer a este tipo de este lugar, ahora mismo, si no quería perder el control de la ira que me embargaba.
- ¿Tu eres Damian?, pregunte. Y sentí como Viviana tomo fuertemente mi cintura como aferrandose a lo único que podría salvarla de la tormenta que se aproximaba.
- Si, yo soy Damian, pero, ¿Quien eres tu?, no pareces el tipo de chico que Viviana dejaría que la abrace. respondió el tipo, mientras soltaba una carcajada.
- Cállate Damian, ellos solo son amigos, interrumpió Percy. Dejándome concluir que el sentimiento de desagrado por la llegada de Damian era mutuo, quizá pueda tomar partido de esta invisible coalición.
- Tranquilo, Percy, tu siempre llevando la defensiva, parece que ya olvidaste el tiempo que fuimos cuñados. Y fueron estas palabras tan arrogantes las que terminaron por completar mi ira.
- Oye, animal, mide un poco mas tus palabras, no se si te haz dado cuenta que Viviana esta aquí parada a mi lado. Maldito animal de mierda. Y solo podía darme cuenta de la cara de sorpresa que pusieron Viviana y Percy al ver mi arrebato al escuchar las arrogantes palabras de Damian, pero fue mas sorprendente y placentero, ver la cara de susto que puso Damian al ver mi rostro impregnado de ira, cólera, rabia y ganas te romperle la mandíbula en dos partes a este maldito estafador que rompió el corazón de Viviana.
- Tranquilo Abel, no tienes que gastar tus puños en este tipo, me dijo Percy. No podía creer que realmente seamos aliados en esta incomodidad, pero en fin, es mejor sumar que restar a la hora de atacar.
- Controla bien a tu perro Viviana, no quiero patearlo y tener que verte llorar por como chilla, dijo Damian. Y esto solo fue el dedo en el gatillo que tanto estaba esperando.
Me abalance contra él con los codos en alto asestando con un codo en todo su hocico, mientras sentía como perdía el equilibrio, pero antes de caer el maldito perro pateo mi rodilla por el costado haciéndome balancear, mientras este iba poniendo sus brazos en mis hombros y haciéndome caer al piso y poniéndose sobre mi, solo atine a golpear sus costillas con mi puño, puño que sin duda alguna estaba dispuesto a hacer polvo en el cuerpo de este perro arrogante. Aprovechando que quedo sin aliento, tome una de sus muñecas mientras trataba de protegerme con el otro brazo (a pesar de haber asestado un buen golpe, parecía que el perro este podía seguir atacando con sus patas, pero gracias a sus nervios y la poca suerte que me amparaba, pude protegerme de todos los golpes que me lanzo el tipo este) aprovechando su fatiga solté la muñeca que tenia sujetada y acomode mi puño en toda su mandíbula, oprimiendo tanta fuerza que no me importaba si realmente partía su mandíbula en dos partes y tenia que escucharlo gritar como perro atropellado con su nueva mandíbula articula, me levante del piso y acomode todo mi empeine en sus costillas, quería oírlo chillar como el dijo que me haría chillar a mi y cayó tendido al costado mio. Aproveche para montarlo como si fuera mi presa, quería verlo sufrir, verlo llorar como vi llorar a Viviana, quería acabar con su embustera vida, pero fue en ese momento que me decidí a golpearlo hasta matarlo, que Percy me tomo de la espalda y me tiro contra unas rejas y comenzó a gritarme, ¡BASTA ABEL, LO VAS A MATAR!, y fue cuando Viviana escucho esas palabras, que reacciono y corrió sorprendiendo tanto a Percy como a mi, pues corrió directo donde estaba tendido Damian. ¿Como es posible que después de tanto sufrimiento ella siga queriendo a Damian?, pensé.
- Lo se Abel, no es tu culpa encontrarnos con Damian.
- Ok. respondí, aunque todavía me quedaba el mal sabor de tener que bordear el parque solo por la presencia de este infeliz. Hay cosas a las que supongo tendré que acostumbrarme o solucionar si pretendo algo con Viviana.
Íbamos caminando al rededor del parque, era un espacio bastante grande, con muchos arboles viejos y encorvados, llenos de hojas secas que se enredaban entre si como si pretendieran abrazarse unos a los otros o como si el peso de todas las aves que en ellos se posaron hubiera derrotado a tremendos colosos llenos de ramas y hojas, por el paso del frío y rudo aire que siempre soplaba en las noches por la bella ciudad en donde vivimos. Tome la mano de Viviana y caminamos por el pasto, parecía una interminable alfombra verde llena de palillos y flores, con algunos arbusto altos y otros pequeños, en los que pensaba podía quedar atrapado con Viviana en fin de abrazarla hasta que alguien nos sacara. Seguimos nuestro paso por el parque hasta dar con un camino de piedras, piedras que parecían traídas de un río, pues eran perfectamente circulares y con unos brillos y texturas peculiares, tan peculiares que nos quedamos unos minutos inspeccionando lo maravilloso de sus colores y lo suave de sus contornos, era extraño, Viviana quedaba asombrada ante los colores que destellaban de las piedras y yo quedaba seducido por la suavidad de su textura, semejante a la piel humana. Satisfechos por lo visto continuamos el paseo hasta llegar al centro del parque, en el había una especie de estrado, algo colonial, con detalles en sillar y dibujos referentes al escudo de la ciudad, tendría la altura de un niño pequeño y una especie de asientos al rededor del mismo ( me pregunto si algunas vez vendré a ver algún tipo de obra en este parque). Viviana parecía recordar algo del estrado y comenzó a dar vueltas al rededor del mismo, hasta que termino por subir sobre él. Parecía que ella alguna vez interpreto una obra teatral o por lo menos eso hubiese querido hacer, pues parecía muy feliz de estar ahí arriba y yo encantado de estar aquí abajo, hubiese quedado la noche entera mirando como Viviana jugaba a ser la actriz que por mucho se llevaba el sustantivo, mis palmas y por poco mis besos, pero fue al final el pasar del frío viento el que la hizo bajar y bordear mi espalda con su brazo, mientras yo pasaba el mio por sus hombros. Parecía un paseo sin fin, estábamos los dos ahí en medio del parque tan solos como el viento que bailaba sobre el estrado, haciendo pequeños remolinos de aire con los palillos y hojas secas que caían de los arboles, era una noche que estoy seguro nunca había vivido y que esperaba Viviana tampoco, quería que ella estuviera disfrutando en igual grado, la felicidad de estar paseando. Y precisamente eso parecía, ella me miraba con los ojos ya calmos de lágrimas y un poco de ilusión, parecía que por lo menos estaba disfrutando del momento sin recordar que alguna vez estuvo así con Damian y yo deseaba que fuera así eternamente. Le sugerí que siguiéramos caminando unos minutos más y ella contenta respondió que si, no podía estar mas feliz, ella estaba de acuerdo y gustosa de pasear mas tiempo conmigo, de rodear mi espalda con su brazo y dejar que mi brazo abrigue sus hombros, era el sentimiento mas intenso que había acogido dentro de mi hasta ahora y seguro era ese mismo al que siempre me negué a sentirlo.
Ya apunto de salir del parque para poder acompañar finalmente a Viviana a tomar su Bus, vi una silueta que reconocería ya en cualquier parte esta ciudad, era la silueta de un lagarto reptante arrastrando su burdo cuerpo a través de la la acera del parque, dejando una estela de mal humor y asustando a los transeúntes con su cara de pocos amigos, y pocos por que eso mismo es lo que produce su rostro.
- Hola, Percy, dijo Viviana.
- ¿Viviana, que haces aun por aquí?, debiste estar en casa hace muchas horas, respondió Percy.
- Si, lo se, pero me quede conversando con Abel y ahora me esta acompañando a tomar el bus, dijo Vivi. Y se hizo obvio lo mal que le cayó a Percy, escuchar eso.
- Si pues, sigues con este tipo, respondió Percy.
- Cálmate Percy, no vayas a armar otra escena como en la universidad.
- No, no te preocupes, ese problema que llevas colgado del cuello es, tu problema, no tengo por que molestarme. PROBLEMA, pensé, este lagarto ridículo me ha llamado, ¿Problema?, Dios, creo que este nefasto no se ha dado cuenta aun del concepto que deben tener sus padres, primos, tíos, hermana y mi persona sobre él.
- Cállate Percy, que tu comentario no pretende lo que dices, responde Vivi. Siempre ella con el comentario justo y preciso para calmar al animal que tiene por hermano.
Cuando de pronto los tres escuchamos una voz que para mi era absolutamente desconocida, pero para Percy y Viviana fue como escuchar al mismo demonio en sus espaldas.
- ¿Vivi, Percy?, que sorpresa, ¿Qué hacen por aquí tan tarde?
- Damian, dijo Percy. Y fue una reacción en cadena la que produjo este tipo, Viviana quedo pasmada y sin poder hablar apenas escucho la voz de Damian, Percy calmo su cólera contra mi y parece que ahora estaba a la defensiva por la llegada de Damian y yo solo sentía que debía hacer desaparecer a este tipo de este lugar, ahora mismo, si no quería perder el control de la ira que me embargaba.
- ¿Tu eres Damian?, pregunte. Y sentí como Viviana tomo fuertemente mi cintura como aferrandose a lo único que podría salvarla de la tormenta que se aproximaba.
- Si, yo soy Damian, pero, ¿Quien eres tu?, no pareces el tipo de chico que Viviana dejaría que la abrace. respondió el tipo, mientras soltaba una carcajada.
- Cállate Damian, ellos solo son amigos, interrumpió Percy. Dejándome concluir que el sentimiento de desagrado por la llegada de Damian era mutuo, quizá pueda tomar partido de esta invisible coalición.
- Tranquilo, Percy, tu siempre llevando la defensiva, parece que ya olvidaste el tiempo que fuimos cuñados. Y fueron estas palabras tan arrogantes las que terminaron por completar mi ira.
- Oye, animal, mide un poco mas tus palabras, no se si te haz dado cuenta que Viviana esta aquí parada a mi lado. Maldito animal de mierda. Y solo podía darme cuenta de la cara de sorpresa que pusieron Viviana y Percy al ver mi arrebato al escuchar las arrogantes palabras de Damian, pero fue mas sorprendente y placentero, ver la cara de susto que puso Damian al ver mi rostro impregnado de ira, cólera, rabia y ganas te romperle la mandíbula en dos partes a este maldito estafador que rompió el corazón de Viviana.
- Tranquilo Abel, no tienes que gastar tus puños en este tipo, me dijo Percy. No podía creer que realmente seamos aliados en esta incomodidad, pero en fin, es mejor sumar que restar a la hora de atacar.
- Controla bien a tu perro Viviana, no quiero patearlo y tener que verte llorar por como chilla, dijo Damian. Y esto solo fue el dedo en el gatillo que tanto estaba esperando.
Me abalance contra él con los codos en alto asestando con un codo en todo su hocico, mientras sentía como perdía el equilibrio, pero antes de caer el maldito perro pateo mi rodilla por el costado haciéndome balancear, mientras este iba poniendo sus brazos en mis hombros y haciéndome caer al piso y poniéndose sobre mi, solo atine a golpear sus costillas con mi puño, puño que sin duda alguna estaba dispuesto a hacer polvo en el cuerpo de este perro arrogante. Aprovechando que quedo sin aliento, tome una de sus muñecas mientras trataba de protegerme con el otro brazo (a pesar de haber asestado un buen golpe, parecía que el perro este podía seguir atacando con sus patas, pero gracias a sus nervios y la poca suerte que me amparaba, pude protegerme de todos los golpes que me lanzo el tipo este) aprovechando su fatiga solté la muñeca que tenia sujetada y acomode mi puño en toda su mandíbula, oprimiendo tanta fuerza que no me importaba si realmente partía su mandíbula en dos partes y tenia que escucharlo gritar como perro atropellado con su nueva mandíbula articula, me levante del piso y acomode todo mi empeine en sus costillas, quería oírlo chillar como el dijo que me haría chillar a mi y cayó tendido al costado mio. Aproveche para montarlo como si fuera mi presa, quería verlo sufrir, verlo llorar como vi llorar a Viviana, quería acabar con su embustera vida, pero fue en ese momento que me decidí a golpearlo hasta matarlo, que Percy me tomo de la espalda y me tiro contra unas rejas y comenzó a gritarme, ¡BASTA ABEL, LO VAS A MATAR!, y fue cuando Viviana escucho esas palabras, que reacciono y corrió sorprendiendo tanto a Percy como a mi, pues corrió directo donde estaba tendido Damian. ¿Como es posible que después de tanto sufrimiento ella siga queriendo a Damian?, pensé.
¡VIVIANA!, grite, ¿¡qué estas haciendo!?, DIOS MIO, VIVIANA, ¿¡Cómo puedes ir a ayudarlo!?, ese tipo no vale nada, no vale tus lágrimas, él solo hizo trizas tu corazón, ENTIÉNDELO. Tu eres una mujer increíble, tienes todo lo que alguien pudiese desear en una mujer, TODO, Viviana y comencé a bajar la voz poco a poco, hasta que termine por decir: eres todo lo que yo desearía, Viviana, todo. Y fue en ese momento que descubrí cuan enamorado estaba de ella, cuan dispuesto estaba a morder como perro rabioso al maldito de Damian, cuan dispuesto estaba a sanar las heridas que ella tenía en el corazón, cuan dispuesto estaba a vengar el daño que ella había sufrido y no podía creer que le grite mi deseo por amarla en medio de la calle. Todos nos miraban como si fuéramos una novela sacada del televisor y puesta en carne y hueso, en medio de la acera, podía sentir las decenas de miradas que me atacaban y me decían, infinidad de cosas, pero yo solo estaba esperando una mirada, una que le iba a dar sentido a todos mis argumentos, una que le iba a dar razón a toda esta historia y fue lentamente que vi a Viviana dar media vuelta en sus intenciones, dar fin a su dolorosa ilusión de lágrimas y llagas, darme a mi la oportunidad de curar su corazón, pero, no fue nada de lo que esperaba, solo volteo con un mar de lágrimas en los ojos, mas oscuro y profundo que cualquiera, se acerco lentamente, mientras dejaba un camino de lágrimas desde Damian hasta mi y llegando a mi, me abrazo increíblemente fuerte y me dijo al oído: Lo siento, Abel. Y vi como era yo el que vivía en carne y sentimientos, la historia que ella me contó, esa misma que poco a poco se iba alejando de mis palabras, esa misma que no dudo en darle fin a mi ilusión, ilusión que ella llena de coraje, le puso fin en un segundo, porque sabía lo doloroso de vivir con ella. No podía creer que después de todo, ella siga queriendo a Damian, a ese mismo tipo que no dude en demostrarle que yo me merezco a ella, a ese mismo tipo que sin hacer nada y mas aun, haciendo daño, sigue siendo el maldito dueño del corazón de Viviana.
Párate Abel, mi hermana nunca va a comprender que ese tipo le seguirá haciendo daño, no tienes que pagar tu, las estupideces de mi hermana, vámonos, me dijo Percy. Nunca hubiera pensado o llegado a imaginar que fuera él, el que me dijera tan sabías palabras, o para ser exactos, las palabras que mas necesitaba escuchar antes de que mi corazón dejara de latir por dolor a vivir.
Levante mi cuerpo de la acera y no podía dejar de mirar a Viviana llorar sobre el cuerpo de Damian, sabía que él se quedaría ahí tendido por vergüenza a darme la cara y saber que fui yo quien le rompió la maldita mandíbula y que por lo menos no tendré que irme con el corazón en mano y mirando como Viviana lo besaba. Menos mal y le rompí la maldita mandíbula, pensé.
Subí un poco la calle y espere a que mi bus llegara y como si lo hubiese llamado, llego enseguida, tome fuerte mi mochila con la mano adolorida y la ira que aun quedaba dentro mio y puse un pie dentro del bus, pero sin antes voltear y mirar un vez mas a Viviana tendida sobre Damian, derramando mas lágrimas de las que su pobre alma podría permitirle y solo me di cuenta de lo estúpido que puedo ser y mas aun de lo estúpido que me puede volver una mujer.
Tome asiento dentro del Bus y miraba a través de la ventana, sentía que la ventana era un televisor por el cual pasaba todo este maldito día, recordando la mañana y como es que todo esto termino así, como es que me anime a si quiera hablarle, como es que me sentí tan seguro de que ella era la mujer para mi, como fue que ahorque mi orgullo y decidí gritarle en la calle que moría por amarla, como fue que al final Percy fue el que mas ayuda me dio, como fue que después de vivir esto, estoy seguro de volver mañana y preguntar, ¿Cómo esta ella?.
Llegado a mi paradero, aun sigo pensando en ella, no puedo creer que mi primer día de universidad haya sido tan horrible, una experiencia que solo se la deseo a Damian, pero que no se la desearía a alguien mas. Voy bajando la calle hacia mi casa, cuando paso el portón del barrio y siento que ya estoy un poco mas seguro, que haya afuera esta Viviana, pero que no podrá entrar a hacerme polvo el corazón. Apago el i-pod que siempre me acompaño y es que entrando a mi casa pienso, Adiós Viviana.
Párate Abel, mi hermana nunca va a comprender que ese tipo le seguirá haciendo daño, no tienes que pagar tu, las estupideces de mi hermana, vámonos, me dijo Percy. Nunca hubiera pensado o llegado a imaginar que fuera él, el que me dijera tan sabías palabras, o para ser exactos, las palabras que mas necesitaba escuchar antes de que mi corazón dejara de latir por dolor a vivir.
Levante mi cuerpo de la acera y no podía dejar de mirar a Viviana llorar sobre el cuerpo de Damian, sabía que él se quedaría ahí tendido por vergüenza a darme la cara y saber que fui yo quien le rompió la maldita mandíbula y que por lo menos no tendré que irme con el corazón en mano y mirando como Viviana lo besaba. Menos mal y le rompí la maldita mandíbula, pensé.
Subí un poco la calle y espere a que mi bus llegara y como si lo hubiese llamado, llego enseguida, tome fuerte mi mochila con la mano adolorida y la ira que aun quedaba dentro mio y puse un pie dentro del bus, pero sin antes voltear y mirar un vez mas a Viviana tendida sobre Damian, derramando mas lágrimas de las que su pobre alma podría permitirle y solo me di cuenta de lo estúpido que puedo ser y mas aun de lo estúpido que me puede volver una mujer.
Tome asiento dentro del Bus y miraba a través de la ventana, sentía que la ventana era un televisor por el cual pasaba todo este maldito día, recordando la mañana y como es que todo esto termino así, como es que me anime a si quiera hablarle, como es que me sentí tan seguro de que ella era la mujer para mi, como fue que ahorque mi orgullo y decidí gritarle en la calle que moría por amarla, como fue que al final Percy fue el que mas ayuda me dio, como fue que después de vivir esto, estoy seguro de volver mañana y preguntar, ¿Cómo esta ella?.
Llegado a mi paradero, aun sigo pensando en ella, no puedo creer que mi primer día de universidad haya sido tan horrible, una experiencia que solo se la deseo a Damian, pero que no se la desearía a alguien mas. Voy bajando la calle hacia mi casa, cuando paso el portón del barrio y siento que ya estoy un poco mas seguro, que haya afuera esta Viviana, pero que no podrá entrar a hacerme polvo el corazón. Apago el i-pod que siempre me acompaño y es que entrando a mi casa pienso, Adiós Viviana.

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