Anoche te pensé y mira tu, parece que tu recuerdo me reconocio. Tanto así, que trató de huir apenas me vio. No pude interpretar correctamente el motivo de tu pavor, pero sin impedimento alguno, mi cuerpo fue tras del tuyo y no fue hasta que tu recuerdo paro de huir, que mi mente pudo terminar de comprender.
Hola, dije. Y tu recuerdo enmudecio apenas vio mis labios danzar, mientras articulaban tan humilde palabra, que en tu rostro, solo parecia, la mas grosera reunión de silabas que pude declarar ante tu persona. No lo entendía, pero no amilané ante tu gesto y solo empuñe mis manos para preguntar, ¿Por qué es que huias?. Y en cuanto viste que el aire salia de mi boca, para cuestionar. Aprovechaste mi pestañear y huiste como el viento entre mis recuerdos, aprovechando el impulso de mi verbo, para jamas saber cual fue si quiera, la primera letra de mi interrogante.
Quede perplejo, no podía si queira imaginar como habías hecho eso y me pregunte, ¿Esconderte en mis recuerdos?, ¿Es que acaso dejaste una semilla en mi mente que solo se nutriría con la ausencia de tu cuerpo? o ¿Es solo que el puñal de mi verbo no cumplio cabal la misión que mi corazón le encomendo?. Y fue entonces que te entendí.
Huyes de mi porque soy tu verdugo, soy la encarnación del mas profundo de tus miedos, soy el único que podía salvarte y sin embargo penso en acabarte. Era obvio, lo había olvidado, olvide que fuí el ejecutor en aquella noche, olvide que desde ese día tu no me verías mas. Pero es curioso, aun queda un recuerdo tuyo dentro de mi, tratando de hacer una morada donde siempre quizo tener un palacio. Un recuerdo que lucha dentro de mi mente para no ser borrado, un recuerdo que vive dentro de mi, huyendo de mi. Ahora es que lo entiendo todo, no aceptaras un "Hola" de mis labios, pero sin embargo, vale la pena sentir lo intenso del miedo a cambio de refrescar tu memoría y grabar mi rostro una vez mas dentro de tu existencia y para serte sincero, eso me sorprende, pero descuida, si ahora me viste y mis pensamientos afilados, con mi lengua puesta en el gatillo, no dijeron: Adios. Debe ser porque muy dentro de mi, donde ni si quiera yo he urgado, existe un lugar para ti. Así que no dudes en pasear por mi mente, mientras medito, quizá hoy sea tu día de suerte y llegues hasta dicho lugar, que seguro en algun momento, yo te prometí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario