Dime, ¿Qué haras?, sin mi no eres nada, sin mi solo te cubrira la sombra de mi ausencia, sin mi tus sentimientos terminaran por apuñalar tu corazón en busca de paz. Dime, ¿qué haras?, ¿Por qué sigues ahí callada?, ¿Por qué no haces nada?. Que no ves que me estoy yendo, estoy firmando el final de nuestro sueño, estoy siendo por primera vez, un hombre sincero, pero sincero, conmigo. Y tu no haces nada, solo me miras con tus ojos llenos de lágrimas, esperando a que suceda un milagro y despues de un parpadeo, despiertes sobre tu camana, con las mejillas mojadas y el corazón tan apretado, como mi puño diciendo que esto no es un sueño, que esto es mas real que mis palabras, cuando te digo que me voy para no verte mas. Pero tu solo sigues ahí sentada al pie de la cama, apretando muy fuerte las manos contra tus piernas, encogiendo los pies y dejandolos muy juntos, estrujando fuertemente tus labios, tanto que asemejan el color de la sangre. Pero tu solo me miras, me miras directo a los ojos, eso es lo único que siento, mas no escucho palabras de tu cuerpo, solo esta hostigoza mirada clavada directo en mi rostro.
Pongo un pie fuera de la puerta y tus ojos ya no se ven por las lágrimas, tus puños se ponen rojos y tus piernas tiemblan asustadas. ¡Dime algo!, grito. Y tu solo agachas la mirada, mientras tus lágrimas caen sobre tus manos, mojando poco a poco tu regazo. ¡Adiós!, digo. Y mi corazón ardido se aferra a nuestra historia, me recuerda nuestros días y se amarra ante la puerta. Tu traidor, ¿por qué te aferras a ella?, a ella que no lucho por ti, a ella que te dejo morir. Ya nada importa, ahora tu respuesta no vale nada, solo haré caso a mi razón, a esa que por años, deje oculta y maltratada por este sentimiento que tu mostraste, por esto a lo que tu llamas: Amor.
Pero tu, maldito traidor, haces tu ultima juganda por esta mujer que sigue ahí sentanda, mirando como luchas enbravesido a su favor.Y dejas de latir, tratas de que mi cuerpo colapse y quede encarcelado en esta habitación, pero bien sabía que ya no podía confiar en ti, así que le di mi vida a mi razón, para ya no depender mas de ti, maldito traidor.
Dominado por mi juicio, termino de dar el paso a mi nueva vida y antes de cerrar la puerta escucho: ¡VUELVE!. Y quedo perplejo ante su ruego. No debo volver, pienso. Solo caere una vez mas en este maldito juego, que por fin pude terminar.
¡VUELVE, por favor!. Y en un acto de compasión, regreso ante la puerta.
¿Por qué es hasta ahora que me reclamas?,¿Por qué es que antes no hablabas?. Y tu respuesta, asombro a mis oidos.
Yo no pedí por ti, yo pedí por tu corazón, por ese del cual me enamore, por ese que día a día escucho sin razón, yo no tenía nada que decirte, pero si mucho a tu corazón, por eso no cruzaba palabra contigo, habla directo con él, le pedí que se quede, que no me abandone, que te convenza para poderse quedar. Y así lucho contra ti, pero cuando vio que no volverías jamas, extingio su latir, para no sufrir por mi. Todas las lágrimas que vez en mis ojos, son por él, no por ti, tu no vales ni una sola de todas las que derrame, tu no vales ni una sola palabra de todas las que le regale. Contigo no tengo nada que hablar, haz dejado de ser un hombre, ahora eres un animal, una bestia enfurecida dominada por lo que tu llamas razón. Por mi, te puedes largar y largarte a donde si quiera, la casualdiad nos pueda volver a juntar, lo único que no entiendo es, por que a tu corazón tuviste que matar, él era bueno, era justo, era lo que yo mas pude amar, pero sin lugar a duda, ya no se podía quedar, no podía ser egoista y tenía que dejarlo ir, aunque haz visto que al final, no me contuve y pedí por él, para poder verlo una vez mas y ahora se que ya no está mas, así que por favor, cruza la puerta por la que entraste, porque soy yo la que no te quiere ver mas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario